La urgencia, no obstante de los pocos avances del Protocolo de Kyoto, en vigor desde 2005, es tácita. La advirtieron los discursos que abrieron el encuentro: el de François Hollande, presidente de Francia, y el de Ban Ki-moon, secretario de UN.
Otro de los puntos pendientes es la financiación. Los países pobres necesitan apoyo para mitigar y adaptarse al cambio climático.
Las naciones desarrolladas, según el informe del enviado especial de VTV a Francia, Boris Castellanos, deben asumir responsabilidades compartidas, pero diferenciadas. No todos contaminan igual.
Lo cierto es que las delegaciones de 195 países tienen en sus manos el poder de evitar o no la hambruna a 60 millones de personas y el daño por efecto invernadero (amento de la temperatura de la atmósfera por la concentración en la atmósfera de gases, principalmente dióxido de carbono) a 600 millones de seres humanos.
