La incertidumbre de los inversores sobre el impacto que la extensión del coronavirus puede tener en la economía global castiga un día más a los mercados bursátiles, entre ellos la Bolsa española, que enfila su peor semana desde mayo de 2010, en plena crisis de la deuda soberana europea.
El miedo se percibe un día más en el mercado del petróleo, que sigue a la baja, y en la deuda de países considerados seguros, como Estados Unidos y Alemania, cuyas rentabilidades profundizan sus mínimos.